Alrededor de 150 asistentes respiraron puro arte de la mano de Ricardo Fernández del Moral y sus bailaoras Rosa Guerrero y Marta Serrano, y lo hicieron en un entorno único en el que se mezclan los ríos Bullaque y Guadiana. De esa forma, a una voz descomunal, una guitarra que emocionaba, y un taconeo que ponía la piel de gallina, se unió el rumor del agua para dar aún más magia al evento.